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Agayu el Rey

Cuenta la historia que Shango quería acercarse a una tierra que tronaba, temblaba y siempre estaba cubierta por gases. Fue a casa de Orunmila para que lo ayudara, le hizo Osode recomendándole que realizara ebbo, que debía llevarlo a la orilla del río más cercano. 

Shango lo hizo todo como se lo indicó Orunmila, cuando fue a botar el ebbo se encontró con Elegua y le pidió que le contara acerca del pueblo, él le describió que después del río había un valle muy fértil, pero las personas que vivían allí no tenían sentido fijo, estaban siempre distraídos, y que el rey les hablaba a los súbditos desde lejos para no dejarse ver. 

Shango se quedó más intrigado y le preguntó a Elegua, cómo es posible que un pueblo tenga rey, al que no conozcan ni ven? Cómo puedo ir a ver al rey? Elegua le explicó que el rey iba por las tardes a la orilla del río a refrescarse. 

Al caer la tarde Shango llegó al río, poco después vio llegar a un hombre muy grande, que se sumergió de inmediato para quitarse el humo que tenía encima y una mujer lo esperó a que saliera a la superficie y comenzó a echarle agua por la cabeza para refrescarlo. 

Shango que identificó a Oshun se acercó al rey que era Agayu, y ellos le preguntaron qué quería? a lo que respondió, que deseaba conocer su pueblo. 

Shango fue al pueblo junto a Oshun y Agayu, observó que sus habitantes se conducían sin control y se percató que Agayu no se acercaba a ninguno de ellos. Al indagar el porqué de aquella actitud de las personas Agayu le dijo, ven a mi casa y lo sabrás. 

Fue así como Shango supo que Agayu vivía en el volcán. Agayu se sorprendió al ver a Shango caminando sobre la lava sin quemarse y le preguntó que como no se quemaba? Shango le dijo, yo soy el único hijo de Iyamase. 

Shango aprovechó el asombro y le expresó su deseo de arreglar la conducta del pueblo, pues había visto que algunos de sus hijos podían hablarle directamente pero otros cuando se acercaban al rey se trastornaban. 

Fue entonces cuando Agayu aceptó e hizo un pacto con Shango y Oshun, para que ambos tuvieran el mismo derecho de asentar la cabeza de sus hijos, siempre y cuando ellos no pudieran hablarle directamente a él; para que todo el mundo supiera el pacto, cuando el volcán hace erupción, primero sale la candela que es Shango y después la lava que es Agayu.

Obara Sa.


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El nacimiento del licor

Ocurrió una vez que Obatala estaba sembrando uvas con la idea de alegrar el corazón de sus hijos, de pronto se le apareció el diablo y le preguntó: que haces?, y Obatala le contestó, sembrando un árbol que alegre el corazón de mis hijos, yo te ayudaré, dijo el diablo, espérame que vuelvo enseguida. 

El diablo desapareció en un agujero de la tierra, volviendo luego con un carnero, un león, un cerdo y un mono, mató esos animales junto a los nuevos árboles, de manera que la sangre se impregnara bien en la tierra y llegase a las raíces. 

Luego contento de su obra volvió a desaparecer. Obatala se asustó y casi con miedo se preguntó mirando a los árboles, qué les pasará a los hombres que beban del líquido de estos frutos? pronto pudo saberlo, los animales sacrificados en aquella ocasión mostrarán su carácter en las consecuencias del que tome el vino, producto de esta viña. 

Los hombres que beban el vino de esta viña en poca cantidad se volverán dulces y mansos como un carnero, si toman más se sentirán fuertes y valientes como un león, si beben demasiado se revolcarán en el suelo como cerdos, por último ridículos y vergonzosos como un mono.

Iroso Tolda



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La Jicotea y el Águila

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Cuenta la historia que el Águila estaba luchando con la jicotea para comérsela, pero la Jicotea como tenía el carapacho duro por mucho esfuerzo que el Águila hacia picoteándola, nunca le podía hacer nada. El Águila tenía tan acosada a la jicotea, que fue a mirarse con Orunmila, éste le hizo osode y le dijo: para que puedas quitarte al enemigo poderoso de arriba, tienes que hacer ebbo, pero la Jicotea no le creyó a Orunmila y no se hizo el ebbo. 

Un día la Jicotea fue invitada por el Águila a una fiesta que se efectuaba arriba en la loma, pero la Jicotea le dijo: cómo voy a ir a la fiesta si yo no puedo subir la loma, entonces el Águila le contestó: yo te llevaré en mis alas, la Jicotea aceptó sin darse cuenta que era su enemiga; se montó sobre las alas del Águila y cuando ésta se remontó en su vuelo sobre la loma, cerró sus alas cayéndose la Jicotea de esa gran altura, desbaratándose con las piedras que había abajo. Entonces el Águila descendió y se comió los restos de la confiada Jicotea.

Ika Bemi


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El buey y el perro

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El perro era el encargado de halar el arado; un día el buey quería ir a pasear e invitó al perro, éste le dijo que no podía porque aun le faltaba mucho por escarbar.

El buey como tenía muchas ganas que el perro lo acompañara, decidió esperar que terminara, al pasar el tiempo y ver que no avanzaba, el buey le dijo, como estás cansado y te falta mucho voy a ayudarte a arar.

El amo que vio al buey arando la tierra, se dio cuenta que por su tamaño y fuerza lo hacía mejor que el perro, así que decidió que de ahora en adelante el buey sería quien llevaría la carreta y desde ese entonces el perro vivió dentro de la casa como mascota.

Odi Leke



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El tigre no se pudo comer al chivo

El tigre fue donde estaba el chivo para que lo dejara dormir en su casa, éste le dijo que se podía quedar en el portal; pero al día siguiente, el tigre se pasó a la sala y por último, intentó adueñarse de toda la casa y se pasaba todo el día mirando con malos ojos al chivo. 

Éste que se dio cuenta, empezó a desconfiar del tigre pensando que tal vez intentaba hacerle daño, el chivo en vista de su desconfianza se fue enseguida a la casa de Orunmila, quien le mandó a hacer ebbo con un delantal con dos bolsillos, para que en un bolsillo echara piedras y en el otro maíz tostado, que anduviera con el delantal puesto y que de vez en cuando se pusiera a mascar ese maíz, si alguien le preguntaba que comía dijera que piedras y brindara al mismo tiempo.

Un día el tigre tuvo la mala intención de convidar al chivo a salir a pasear con la idea de devorárselo, el chivo le acepta la invitación y cuando iban por el camino, el chivo se puso a masticar el maíz, el tigre que lo vio mascando le pregunto qué cosa comía y el chivo le contestó, estoy comiendo piedras y le brindo, al oír esto el tigre pensó, si el chivo come piedras también puede comerme, le dio miedo y le dijo, mira compadre, espérame aquí un momento, que yo vuelvo enseguida, dejó abandonado al chivo y no regresó.

Osa Woriwo



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El esclavo

Había un esclavo que no tenía con quien quejarse de los malos tratos y las maldiciones que recibía de su amo. 

La iyare del esclavo estaba muerta y él la vio en una sombra, ella le dijo que hablaría con Olorun, para ver si podía sacarlo de sus penas. Al poco tiempo, el esclavo tuvo un sueño, vio a Olorun en la figura de un viejo, quien lo mandó a la casa de Orunmila. 

El esclavo fue y Orunmila le hizo osode y ebbo, le aconsejó que le hiciera ofrendas a su madre. Cuando todo estuvo hecho, el espíritu de la iyare, no dejaba tranquilo al amo, no podía dormir, pues le decía que le diera la libertad a su hijo, hasta que el amo así lo hizo. 

Los demás enemigos del esclavo, también tuvieron que ir a pedirle perdón ya que corrieron con la misma suerte que el amo.

Ogunda Fun


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No hables más de la cuenta


La Etu se encontraba huyendo de sus enemigos, sola, triste, aburrida y no tenía donde dormir; Orunmila le dijo que hiciera ebbo y que no hable tan alto para que no pierda la suerte.

La Etu hizo ebbo e inmediatamente comenzó a prosperar y a poner huevos, tener familia, de lo contenta que estuvo comenzó a gritar, se sentía tan feliz que olvidó el consejo de Orunmila y continuó hablando y gritando. 

Sus enemigos la oyeron, la descubrieron y la mataron.

Okana Di



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Cuando Shango se quedó sin casa

Shango tenía la casa muy dañada, salió a buscar con que arreglarla y dejó a Elegua aguantándole el horcón principal. 

Por el camino se encontró a una mujer, la enamoró y siguió con ella, así sucedió varias veces, olvidándose de Elegua; éste se cansó de sostener el horcón y lo dejó caer, la casa se derrumbó. 

Shango cuando regresó se vio sin casa, como Olofin llegó y escuchó las quejas de la Elegua, lo castigó diciéndole: “así como se cayó tu casa, de la misma forma se caerá tu naturaleza”

Obara Di



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El elefante blanco

El elefante era un animal muy orgulloso, vivía en el palacio real y era a su vez el mejor amigo del rey el cual tenía muy mal carácter, muy soberbio y el único con quien él confiaba era en el elefante a quien consideraba merecedor de todas sus atenciones y consideraciones. 

Siendo muy poderoso el elefante tenía acosados a los demás animales que vivían en el palacio. El elefante tomaba a los soldados y a los otros animales con su trompa, los tiraba en el estanque, se robaba las frutas, mataba a los caballos, en fin tenía a todo el pueblo en un sobresalto, ya no lo podían ver, pues lo odiaban. 

Pero como el elefante era respaldado por el rey nadie se atrevía a hacerle nada, el rey a su vez gozaba con todo lo que hacía su protegido. Ante esta situación y cansados de todos los abusos del elefante, se reunieron todos los animales del reino para buscar una solución, que fue darle muerte sin que el rey sospechara nada. 

Todos expusieron su plan, pero ninguno era realizable, pues en todos se corría la suerte de que el rey se diera cuenta y en represalia mandara a sus soldados contra el pueblo. Cuando llegaron las hormigas a exponer su plan hubo una gran parte de los animales que no quiso escucharlas, y les dijeron ustedes son las que menos pueden hacer, pero el ratón propuso que se oyera la idea de las hormigas. 

Después de escucharlas decidieron llevarlo a cabo. El ratón tenía un papel primordial ya que era el encargado con su familia de roer las cortezas de los árboles y los depósitos de miel que existieran alrededor del palacio para que la miel se regara alrededor del mismo y las hormigas llegarían a hacer de las suyas. 

Sucedió que en una tierra lejana había una competencia de resistencia y esto llegó a oídos del rey quien se dijo: con mi elefante yo voy a ganar ese certamen. Las hormigas y los ratones estaban ejecutando su plan y cuando el rey salió montado en su elefante blanco todas las patas de este se embarraron de miel y las hormigas se encaramaron en sus patas comenzando a picarlo para comérsela y esto le fue creando dificultades al elefante para caminar. 

Al llegar a la competencia ya el elefante tenía sus patas débiles y al tomar la arrancada no pudo aguantar la marcha y se caía a cada rato por lo que llegaron últimos a la meta, ante un gran bochorno este rey tuvo que alquilar camellos para regresar a sus tierras y esto causó que le tuviera un gran odio al elefante blanco, su favorito; cuando llegaron a su reino el rey ordenó ponerlo de esclavo en los montes, allí lo dejó abandonado.

Ojuani Boka


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Cuando Yemaya empezó a consultar

Yemaya era la mujer de Orunmila, éste por su afición hacia las mujeres y fiestas no atendía como debía a sus ahijados. Por ese apego tampoco podía estudiar porque el tiempo no le alcanzaba. 

Yemaya al ver la poca aceptación que él tenía con las personas que iban a su casa le llamó la atención, pero no le hizo caso. Ella por las noches, sola y sin tener nada que hacer se ponía a leer a escondidas los libros de su esposo. 

Un día Orunmila salió para el campo donde se iba a celebrar una fiesta por espacio de varios días. Yemaya al ver que pasaba el tiempo y no regresaba, comenzó a consultar, a hacer ebbo y trabajos a las personas. 

Las obras hechas por Yemaya tenían gran aceptación y éxito; así pasó más de un mes y cuando Orunmila regresó vio que la casa estaba más llena que nunca y se interesó preguntándole a uno de los que esperaba, éste le dijo que Yemaya era la que atendía, que nadie se miraría con el sino con ella que sabía mucho más. 

Avergonzado, entró en el cuarto y vio a Yemaya con pantalones y sombrero, haciendo ebbo en el tablero a uno de los que allí estaban. Lleno de ira botó a Yemaya de su casa y juró no vivir nunca más con ella. Desde entonces Orunmila estudió y entendió sus deberes como awo.

Iroso Di



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Las cucarachas

Las añai (cucarachas) querían poblar la tierra, así que fueron a la casa de Orunmila para que les aconsejara cómo podían hacer para cumplir su deseo.

Éste les dijo que hicieran ebbo para que pudiesen vivir en la tierra y reproducirse, ellas lo hicieron y lograron su cometido; sin embargo Orunmila les dijo: ahora tienen que hacer ebbo para que todos las respeten y nadie las destruya. 

Ellas como ya vivían en la tierra no le hicieron caso, así que no realizaron el ebbo, desde entonces en cualquier parte de la tierra todo el que ve una cucaracha la pisa y la destruye.

Iroso Umbo


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El comerciante orgulloso

Había un comerciante que siempre le daba a beber café a un viejito que visitaba su comercio, éste le echaba la bendición, por lo que el negocio iba bien y poco a poco el comerciante fue prosperando.

El comerciante prosperó tanto que se tornó orgulloso, ya no atendía al viejito porque siempre estaba muy ocupado y le molestaba que el viejo fuera a su comercio, entonces lo fue despreciando.

Pasó el tiempo y frente a este comercio un desconocido puso una venta, cuando el viejito visitó su comercio y pidió un café, él se lo despachó y no se lo quiso cobrar. El viejito lo bendijo por su buena acción.

El viejo había dejado de ir al primer comercio porque se dio cuenta que el dueño lo despreciaba porque era pobre, por lo que comenzó a visitar todos los días el nuevo comercio, donde el dueño lo atendía muy bien y este nuevo comerciante empezó a prosperar.

Debido al buen trato que este nuevo comerciante daba a los clientes, la gente empezó a ir diariamente, por lo que la clientela del primer comerciante comenzó a ir en decadencia, además le faltaban las bendiciones del viejo, al poco tiempo tuvo que cerrar el negocio.

En cambio el nuevo comerciante, a pesar de estar prosperando, nunca dejó de tratar en buena forma al viejo, de ayudarlo en lo que fuera necesario y en lo que estuviera a su alcance.

Iwori Juani



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La reencarnacion y la ley del karma

En un pueblo imperaba el terror más grande que podía existir, había en una cueva de la comarca un ser monstruoso que se dice tenía nueve cabezas y que devoraba a todos aquellos que pasaban cerca de él. 

Para que este ser no saliera de la cueva, todos los meses le ofrecían una doncella, todos vivían en un terror perpetuo. Un día el consejo de ancianos del reino decidió que había que darle al monstruo de comer a la hija del rey.

Éste desesperado gemía y lloraba, cuando en la corte se presentó un joven Babalawo que además era guerrero de reconocida fama por la forma como tiraba la lanza, éste le dijo al rey que si le daba a su hija por esposa la libraría del terrible ser. 

El rey consintió; el Awo consultó a Ifa, el cual le dijo que eso que estaba en la cueva era el producto de la ley inviolable de Olofin, que ese ser era el espíritu reencarnado de su antecesor, el cual había sido un Babalawo tan famoso por sus conocimientos que había superado a todos los de su época.

Pero que su arrogancia fue tan grande que cuando alguno de sus hermanos se equivocaba, los insultaba, “cabeza de perro”, “cabeza de tiñosa”, “cabeza de maja”. Entonces cuando murió el castigo de Olofin fue que reencarnara como un monstruo con nueve diferentes cabezas, por los desprecios que daba a sus hermanos. A pesar del castigo en vez de redimirse y arrepentirse, se llenó de odio y venganza, había cebado su poder destructivo en los infelices habitantes del pueblo. 

Ifa le recomendó hacerse ebbo con su lanza y un bastón, los que utilizaría para derrotarlo. Además que al llegar a la entrada de la cueva tenía que llamar a su antecesor por su nombre secreto; que entrara en la cueva y cuando saliera el monstruo golpeara en el piso con el bastón y rezara. Así lo hizo el Awo y fueron muriendo una a una las cabezas del monstruo. Al final con su lanza remató el cuerpo deforme que se consumió en polvo. 

Comprendió que con la muerte del monstruo había muerto todo lo malo que ligaba a su espíritu antecesor con él. Cuando salió de la cueva se sintió nuevo, dio gracias a Ifa, y en la corte del rey se casó con la princesa, teniendo una vida mesurada para no caer en los errores de su antecesor.

Oyekun Bika



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El pacto entre Iku y Obatala.

Un día Obatala estaba molesto por las incomprensiones de los seres humanos, así que quiso terminar con el mundo e hizo un trato con Iku para liquidar a todas las personas. 

Iku acudió a su llamado y comenzó a acabar con todos, pero también los hijos de Obatala caían, éste se arrepintió de lo que había hecho. Cuando Iku estaba cerca de la casa de su hijo Alade, Obatala fue a ver a Orunmila quien le hizo ebbo y le dijo: Iku te persigue a ti y a tus hijos, para salvarte tienes que buscar iwereyeye que es el ewe que tiene la virtud de Olofin, de Shango y de Oya, esta hierba limpia y ampara de cosas malas. 

Después Obatala escondió a sus hijos en la mata de iwereyeye e Iku nunca pudo alcanzarlos; Obatala comenzó a cantar de emoción. De esta manera y gracias a la hierba iwereyeye todos se salvaron.

Odi Bara


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Nacieron los tres Ita de Ifa

Cuando Ogbe Yeku vino al mundo, ya se encontraba envenenado, entonces le dieron por reino la orilla del río, pero en virtud del veneno de Ogbe Yeku, pronto empezaron a morir hombres, animales y plantas, aquello se iba convirtiendo en un gran desierto. 

Los sobrevivientes fueron a ver a Orunmila, este les dijo que el rey estaba envenenado desde el vientre de su madre, que salvándolo a él se salvaría todo el pueblo. Los viejos pidieron audiencia con el rey, le explicaron lo que había comentado Orunmila. 

El rey fue a la casa de Orunmila quien al verlo reconoció al gran rey de los Omoluos de Ifa. Le explicó lo que sucedía y le dijo: para que no dañes más a los tuyos tienes que hacer ebbo meta (tres sacrificios). El rey le dio tres chivas a su Ifa e hizo Ita las tres veces. 

Ifa le recomendó vivir en el reino de los minerales que es el mas idóneo a su ser. Ogbe Yeku lo hizo todo al pie de la letra pero antes de retirarse se reunió con todo su pueblo y les dijo: yo me retiro a mi nuevo reino para que ustedes puedan ser felices, pero antes les daré la última orden, cada vez que se consagre un awo de Orunmila, en recuerdo de este ebbo que él me hizo, se realizarán tres Ita. 

Así se ha cumplido hasta nuestros días, el Babalawo tiene tres Ita al consagrarse, Ita ni Olofin, Ita ni Ifa Orunmila e Ita ni Iyoye.

Ogbe Yeku



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La disputa entre Shango y Obatala

Era un tiempo en el que la tierra estaba sin gobierno, surgió una disputa entre Shango y Obatala por obtener el mismo, fue tan fuerte el problema que Shango llegó a desafiar a Obatala, para que ambos armados con hachas, decidir quién gobernaba al mundo. 

Obatala cansado de tantas discusiones, aceptó el reto, pero sabía que perdería con Shango, por cuanto era aun más joven, más fuerte y hasta mas rápido, así que fue a casa de Orunmila, quien le hizo osode y le dijo que le obsequiara un gallo a Elegua y otro a Ogun, para que ganara el pleito. 

Elegua al comerse el gallo le dijo a Obatala: mi padre vamos a hablar con Ogun para que le haga las hachas para el duelo, fueron a casa de Ogun y al llegar allí Obatala le dio el gallo y este le dijo: no se preocupe que usted no perderá esa lucha. 

Elegua y Ogun prepararon las hachas, la que iban a dar Shango le pusieron el mango partido de tal forma que no se diera cuenta de la trampa. Cuando llegó el día de la pelea, Olofin presidió la disputa y dio la orden que la lucha comenzara. 

Obatala tomó el hacha buena y Shango la otra sin darse cuenta de nada anormal en la misma, Shango dio dos fuertes golpes tumbando a Obatala y cuando se dispuso a dar el tercero el mango del hacha se partió, oportunidad aprovechada por Obatala para tirarlo en el piso y hacerlo rendirse. 

Olofin al ver el resultado de aquella lucha le dijo a Obatala: desde este momento usted gobernará la tierra y Shango al oír la palabra de Olofin, se arrodilló ante Obatala y le dijo, la bendición mi padre, éste se la otorgó. 

Pasado un tiempo Shango se entera por un hijo de Obatala de la trampa que le habían hecho, lleno de cólera se subió en una palma y desencadenó su maldición sobre la tierra.

Baba Ofun Meyi



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El sucesor de Olofin

Olofin rey de los Orishas decidió ver quién sería el que le podría reemplazar por motivos de encontrarse viejo y enfermo. El reunió a todos los Orishas y les informa que los va a enviar a viajar y que aquel que reciba mas honores será el rey. 

Todos se vistieron de gala, oro y diamantes, mientras que el adivino de esa tierra, que era Oshe Meyi, quien vivía pobre y vestía de harapos solo tenía por equipaje un saco. El se hizo osode y realizó ebbo con dos gallinas, guardando las cabezas en el saco. 

Todos se pusieron en marcha y en su peregrinaje llegaron a Ketu, allí les rindieron pleitesía y les dieron de comer gallo, gallinas, guineas, palomas, chivos, carneros, chivas. Entonces en los grandes banquetes, los Orishas cogieron para si las mejores partes y a Oshe Meyi le dejaron nada más que las cabezas, las patas y las puntas de las alas. 

Él se resignó y adaptó a esto, metió los restos de los huesos con los suyos en su saco. Cuando salieron de Ketu, la comitiva viajó hasta la tierra Eguado que eran marineros y allí solo se comía pescado. Comieron pargos, guabinas, anguilas, biajacas; Oshe Meyi no recogió en esta tierra nada más que cabezas, aletas, colas y espinas de los peces del banquete efectuado, todo lo guardó en su saco.

Así de cada tierra que visitaron, el fue recogiendo las sobras; cuando retornaron del viaje se presentaron ante Olofin, los Orishas contaron uno a uno las historias de las recepciones y banquetes; Oshe Meyi contó lo menos posible, pero sin decir que lo habían humillado y que le habían dado solo las sobras. 

Olofin preguntó, qué pruebas me aportais de todo lo expuesto por ustedes? a lo que los Orishas no pudieron responder, solamente Oshe Meyi abrió su saco dejando caer ante Olofin las cabezas, patas, aletas, colas y espinas de los animales y peces pudiendo demostrarle la exactitud de sus palabras. 

Olofin hizo subir solo a Oshe Meyi al trono y cubriéndole de korde y marfil declaró: este es el que me sustituirá y todos los otros Orishas les serán sumisos y harán lo que él les ordene y además, de hoy en adelante, entre sus comidas, tendrán que incluir las cabezas, patas y puntas de las alas de las aves que coman y en sus secretos tendrán que colocar los huesos de la garganta de Koko mi Fuye (animales de cuatro patas que hablen la verdad) como demostración de esto.

Baba Oshe Meyi



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Cuando se dejó de sacrificar seres humanos.

Cierto día salió Orunmila al campo a cazar venados, se entretuvo y cayó dentro de un pozo. Cuando se dio cuenta que era imposible salir comenzó a cantar. Al poco rato llegó una mujer y escuchó su canto. 

Se quitó su manta y la empató con su saya, la tiró al pozo y Orunmila se agarró de ella y así pudo salir. Cuando vio a la mujer, le preguntó por qué lloraba, le contestó que lloraba porque no podía tener hijos; contestándole Orunmila que ella iba a salir embarazada.

Al día siguiente la mujer fue a la casa de Orunmila y durmió con él, saliendo en estado. Pasó el tiempo y la hija de Orunmila con Oshun llamada Porolle, creció, todos los días a medida que su hija crecía le cantaba el mismo canto que ella había aprendido de Orunmila cuando estaba dentro del pozo, Porolle también lo aprendió.

Ese año atraparon a Porolle para sacrificarla, estando presa no hacía más que cantar. Orunmila que la oyó se sorprendió porque cantaba el mismo canto que él sabía. En eso Orunmila se le ocurre dirigirse a la muchacha y le pregunta quién era su madre? contestándole ella que era Oshun. En ese momento recuerda que él había tenido una relación con Oshun y que por lo tanto Porolle era su hija.

Pensando en ese instante en que forma puede salvarla del sacrificio, le viene la idea de reunir a todos los Orishas y que cada uno escogiera un animal para comer. Obatala prefirió la chiva para compartirla con Oya; Yemaya eligió el pato y el carnero y comer junto con Shango; y cada uno seleccionó un animal para en lo sucesivo comer; de esta forma fue como Orunmila pudo salvar a su hija, aboliendo por lo tanto, la matanza de humanos. Marerefun Porolle.

Baba Irete Meyi



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El cangrejo y su cabeza

Había un hombre que no tenía cabeza, sin embargo se las arreglaba bien con las manos, tan bien que todo se lo apropiaba. El cangrejo era bueno, noble, fatalmente confiado, aquel que era su amigo un día le prestó por hacerle un favor, la cabeza, para acudir donde Olofin que había invitado a todos a la casa de Oke, para discutir quien sería capaz de ser el que dirija la tierra. 

El hombre, se desenvolvió bastante bien con la cabeza que el cangrejo le prestó, miró, observó, aguantó su fina voz con tal elocuencia, que Olofin no dudo de su inteligencia y lo nombró el guía principal. 

El cangrejo, que no había asistido a esa reunión, esperaba por su amigo un tanto impaciente a la salida de la loma, el hombre al verle le preguntó con un tono de voz fuerte, ¿qué haces ahí? Pues espero por ti para que me devuelva la cabeza, pues sepa usted, que mi decisión es quedarme con la cabeza, no es necesario que se quede con ella, cuantas veces me la pida, yo se la presto, pues devuélvamela que esta noche yo la necesito. 

El hombre le dijo, a mi me hace mas falta que a usted, pues hoy me nombraron dirigente de toda la tierra, por lo tanto dese por descabezado y no me moleste mas. El cangrejo molesto protestó, pero como no tenía dirección daba tumbos, donde el hombre con su látigo de manatí el cual Olofin le dio como tributo para el mandato de su cargo, lo hizo sonar y lo amenazó diciendo, si me vuelves a molestar te desbarato. 

El cangrejo no podía esperar tan bajo proceder, pero como el hombre lo amenazó y amedrentó con el látigo, el cangrejo en su huída rodo de espaldas por la loma hacia abajo, donde llevaba la cabeza se le colocaron dos piedritas formándole los ojos. 

Baba Otura Meyi



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El camino del gato montés

Vita, el gato montés era médico y tenía mucha fama, los demás animales le tomaron envidia y lo querían matar. 

Entonces buscaron al tigre y se confabularon con él para que lo matara. El tigre se hizo el enfermo, mandaron a buscar a Vita con urgencia para que lo curara. Éste al ver la insistencia, desconfiado fue a casa de Orunmila, quien le hizo Osode (consulta), le recomendó que se cuidara porque tenía muchos enemigos que deseaban destruirlo, le aconsejó que no fuera a ver enfermos, ni a velorios, ni a fiestas, porque podría ser una trampa. 

Vita entendió que no podía atender al tigre en su casa, decidió seguir el consejo de Orunmila y no asistió, así sus enemigos fracasaron en su propósito.

Baba Otrupon Meyi



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